[...] Y cuando está casi al borde del precipio se da cuenta de que está detrás, que siempre ha estado ahí, para que no caiga. Apretando. Con fuerza, para que nada malo pueda pasar. Entonces se acerca a la línea que separa la vida de la muerte y lo ve de otra manera. Lo ve filosófico. Lo ve sorprendente e inspirador. Lo ve como nunca nadie le había enseñado a verlo [...]
(To be continued)