viernes, 28 de octubre de 2011
The death of you and I. The death of love.
-¿Sabes por qué estás aquí? -Me dice.
+ No. -Digo yo sin que se note en mi voz que nunca he tenido tanto miedo.
- Prácticamente te has ganado mi puesto con tus acciones en la tierra. Y dichas acciones aquí son inmortales. Por lo tanto, yo te he considerado un ser superior capaz de soportar la ordinaria y mediocre vida terrestre y capaz de vivir aquí, en el círculo de la lujuria siendo mi mano derecha y disfrutando de placeres de los que ni oirías hablar en el paraíso.
Habla bajo, con una voz capaz de hipnotizar a cualquiera. Acaba de hablar y sonríe, una sonrisa de triunfo, de soberbia, de saberse superior.
+ Soy consciente y respondo antes mis acciones en la tierra pero como yo, habrá miles que se merezcan estar aquí. ¿Por qué yo?
- Porque no lo concibes como algo malo. Sabes que no vas a estar mal aquí. Sabes que el paraíso no es para gente como tú. Te expulsarían de allí al poco tiempo, como hicieron conmigo. He de decirte que no todo es lo que aparenta ser y este es un buen caso de ello. Yo habité allí y no deja de ser un lugar de escasas libertades. Aquí, tendrás todas las que quieras en la cantidad que desees.
+ ¿Quién eras tú antes de llegar aquí?
- Era y soy lo que tú ya sabes. No necesitas que te lo confirme, lo sabes desde que me has visto. Era y soy lo que más temes y anhelas. ¿Te parece contradictorio que esté aquí verdad? Estoy aquí por la misma razón que tú. Deje de creer pero no de anhelar y esa fue mi condena. Me destiné a todo tipo de placeres para alejarme de mí mismo. Y hubo momentos en que lo conseguí y otros en los que desee no haberme conocido nunca. Al igual que tú contigo misma. No es fácil ser algo que odias. Pero tú y yo hemos sido especialistas en escondernos bien. -Me dice volviendo a poner otra vez esa sonrisa ...
+ Entonces eres... ¿Sabes que no te volví a encontrar? Tal vez porque una parte de mí ya no creía en nada o tal vez porque buscaba algo que tenía que estar en mí misma pero te aseguro que fue un camino tortuoso.
- Créeme, lo sé. Bienvenida.
Y ambos sonreímos como dos viejos conocidos.
Claudia 27/10/2011 19:59
lunes, 10 de octubre de 2011
+ Llevo mucho tiempo queriendo oír eso, tus atractivas contradicciones ... Solo pretendía hablarte de este frío en mí que también es interminable y que amenaza con acompañar al invierno, haciéndolo más gélido aún. Porque sí, porque aquí es invierno todos los días desde que te fuiste. Yo soy el desamor y el desamor es el invierno. Y veo la primavera, florecer, a lo lejos ... Me queda muy lejos el olor de sus árboles, de sus flores, de sus mañanas, las verdes praderas ... Tú eres la primavera. Tú eres el amor y el amor es la primavera. Lo ideal sería salir corriendo del crudo invierno e ir directa a tus vivos colores, a tus soleadas mañanas, pero algo me lo impide. Quiero hacerlo créeme, pero no puedo, no sé cómo. Nunca dejé de verte, la primavera pasaba frente a mí, todos los días, en diversas situaciones, en diversas circunstancias, tan aparentemente accesible ... Pero no para mí, yo no podía acercarme. Y estaba tan cerca ... Y cuando lo intentaba, el invierno, esa parte de mí que surgió cuando te fuiste, me volvía a recordar que la primavera no volvió a buscarme el año anterior, ni el otro, ni el otro tampoco. Que probablemente no vendría este. Que nunca volvería a buscarme. Que estaría condenada a vagar por los rincones del desamor, por los pasadizos de mí misma, entre paredes gélidas, pisando el hielo, cortándome como si se tratase de cristal para no olvidar lo que es el dolor, para recordarte, para recordar el amor, para recordar la primavera.
Claudia. 10/10/2011 21:35
lunes, 19 de septiembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
lunes, 8 de agosto de 2011
Dreams
Juraría que nunca he estado aquí pero a una parte de mí le resulta familiar este sitio. Ante mí se extiende un gran laberinto, ni siquiera soy capaz de llegar a ver su final. Me encuentro frente a la enorme puerta de madera situada a la izquierda. En la de la derecha te encuentras tú. Me miras fija y decididamente, sabiendo que, tarde o temprano podrás atraparme en un desafortunado y estúpido descuido.Y yo también te miro, sabiendo lo anterior pero no por eso mostrándome asustada. Suena un disparo, comienza la carrera. Mi puerta se abre primero (Gracias por ser tan amable y dejarme ventaja) y comienzo a huir por los enredados caminos del laberinto. Suena el segundo disparo. Oigo como tu puerta se abre. No me puedo dejar atrapar porque estaría perdida así que sigo corriendo, saltando paredes, trepando, escondiéndome … Oigo tus pasos paralelos a los míos. Muy cerca. Respiras tan cerca … Ya me tienes, solo me estás poniendo al límite, me cogerás cuando tú quieras. Si me atrapas es mi fin. Si me atrapas …Veo una escalera y subo, subo sin pensármelo más. No hay tiempo. Como el instinto me falle no se qué va a ser de mí. Si he de ser sincera creo que no puedo correr un minuto más y me podría desmayar tranquilamente aquí y ahora mismo pero eso es algo que no pienso reconocer (Pero si consigues atraparme mi muro caerá y yo no haré nada para remediarlo, te lo prometo). Voy a salir del laberinto cueste lo que me cueste. Y mientras voy presa de lo que pienso no me doy cuenta que tú ya has llegado al final y que me esperas donde tu camino se cruza con el mío. Ignorando esto avanzo hacia la boca del lobo. Ni siquiera me doy cuenta de que hace rato que no oigo tus pasos cerca de los míos. Ahora el sol ilumina mi recorrido. Un sol poco natural. Voy a girar a la derecha, sí, algo me dice que tengo que girar hacia la derecha … El sol me deslumbra y cuando recupero la vista allí estás tú. Frente a mí. Tu mirada es triunfal, sabes que mi muro acaba de caer en el instante en que nos hemos encontrado. Yo lo he oído romperse. ¿No hay nada que hacer para salvarme otra vez? Creo que me quiero despertar ya … No lo aguanto más … Sonríes, sabes perfectamente lo que acabo de pensar. Increíblemente te alejas y me dejas marchar, sin parar de sonreír. Una sonrisa de quién sabe que va a ganar por mucho que yo me esfuerce en resistirme. Todavía te veo alejándote, sin dejar de mirarme … ¿O me estoy alejando yo? Me estoy despertando … Ya estoy despierta. Ahora puedes venir cuando quieras. Ven cuando quieras, he cogido ventaja.

