Juraría que nunca he estado aquí pero a una parte de mí le resulta familiar este sitio. Ante mí se extiende un gran laberinto, ni siquiera soy capaz de llegar a ver su final. Me encuentro frente a la enorme puerta de madera situada a la izquierda. En la de la derecha te encuentras tú. Me miras fija y decididamente, sabiendo que, tarde o temprano podrás atraparme en un desafortunado y estúpido descuido.Y yo también te miro, sabiendo lo anterior pero no por eso mostrándome asustada. Suena un disparo, comienza la carrera. Mi puerta se abre primero (Gracias por ser tan amable y dejarme ventaja) y comienzo a huir por los enredados caminos del laberinto. Suena el segundo disparo. Oigo como tu puerta se abre. No me puedo dejar atrapar porque estaría perdida así que sigo corriendo, saltando paredes, trepando, escondiéndome … Oigo tus pasos paralelos a los míos. Muy cerca. Respiras tan cerca … Ya me tienes, solo me estás poniendo al límite, me cogerás cuando tú quieras. Si me atrapas es mi fin. Si me atrapas …Veo una escalera y subo, subo sin pensármelo más. No hay tiempo. Como el instinto me falle no se qué va a ser de mí. Si he de ser sincera creo que no puedo correr un minuto más y me podría desmayar tranquilamente aquí y ahora mismo pero eso es algo que no pienso reconocer (Pero si consigues atraparme mi muro caerá y yo no haré nada para remediarlo, te lo prometo). Voy a salir del laberinto cueste lo que me cueste. Y mientras voy presa de lo que pienso no me doy cuenta que tú ya has llegado al final y que me esperas donde tu camino se cruza con el mío. Ignorando esto avanzo hacia la boca del lobo. Ni siquiera me doy cuenta de que hace rato que no oigo tus pasos cerca de los míos. Ahora el sol ilumina mi recorrido. Un sol poco natural. Voy a girar a la derecha, sí, algo me dice que tengo que girar hacia la derecha … El sol me deslumbra y cuando recupero la vista allí estás tú. Frente a mí. Tu mirada es triunfal, sabes que mi muro acaba de caer en el instante en que nos hemos encontrado. Yo lo he oído romperse. ¿No hay nada que hacer para salvarme otra vez? Creo que me quiero despertar ya … No lo aguanto más … Sonríes, sabes perfectamente lo que acabo de pensar. Increíblemente te alejas y me dejas marchar, sin parar de sonreír. Una sonrisa de quién sabe que va a ganar por mucho que yo me esfuerce en resistirme. Todavía te veo alejándote, sin dejar de mirarme … ¿O me estoy alejando yo? Me estoy despertando … Ya estoy despierta. Ahora puedes venir cuando quieras. Ven cuando quieras, he cogido ventaja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario