Listen!


viernes, 28 de octubre de 2011

The death of you and I. The death of love.

¿He muerto? Me encuentro descendiendo al segundo círculo del infierno. Ya he oído hablar de esto antes. El círculo de la lujuria. Y avanzo entre no se muy bien qué. No consigo diferenciar alguna forma conocida salvo llamas y llamas y llamas ... Y por lo tanto calor. Sofocante calor. Avanzo y llego a una especie de pasillo. Los límites del pasillo dan a un precipicio enorme, tan alto que solo consigo ver oscuridad cuando me asomo a este. Y al final del pasillo, como era de suponer, el diablo me mira atento sin perder detalle de mis movimientos. No es como yo creía. Es aparentemente humano, alto, y con un pelo negro que rebasa un poco más de la altura de los hombros. Solo hay una cosa que lo hace diferente del resto de los mortales: Su mirada. La más fría que había visto hasta ese momento. Capaz de hacerte dudar si seguir avanzando hacia él o ir directamente hacia el precipicio. Me decido por él. Y ahí le tengo, frente a frente. Mirada fría con mirada fría.

-¿Sabes por qué estás aquí? -Me dice.

+ No. -Digo yo sin que se note en mi voz que nunca he tenido tanto miedo.

- Prácticamente te has ganado mi puesto con tus acciones en la tierra. Y dichas acciones aquí son inmortales. Por lo tanto, yo te he considerado un ser superior capaz de soportar la ordinaria y mediocre vida terrestre y capaz de vivir aquí, en el círculo de la lujuria siendo mi mano derecha y disfrutando de placeres de los que ni oirías hablar en el paraíso.

Habla bajo, con una voz capaz de hipnotizar a cualquiera. Acaba de hablar y sonríe, una sonrisa de triunfo, de soberbia, de saberse superior.

+ Soy consciente y respondo antes mis acciones en la tierra pero como yo, habrá miles que se merezcan estar aquí. ¿Por qué yo?

- Porque no lo concibes como algo malo. Sabes que no vas a estar mal aquí. Sabes que el paraíso no es para gente como tú. Te expulsarían de allí al poco tiempo, como hicieron conmigo. He de decirte que no todo es lo que aparenta ser y este es un buen caso de ello. Yo habité allí y no deja de ser un lugar de escasas libertades. Aquí, tendrás todas las que quieras en la cantidad que desees.

+ ¿Quién eras tú antes de llegar aquí?

- Era y soy lo que tú ya sabes. No necesitas que te lo confirme, lo sabes desde que me has visto. Era y soy lo que más temes y anhelas. ¿Te parece contradictorio que esté aquí verdad? Estoy aquí por la misma razón que tú. Deje de creer pero no de anhelar y esa fue mi condena. Me destiné a todo tipo de placeres para alejarme de mí mismo. Y hubo momentos en que lo conseguí y otros en los que desee no haberme conocido nunca. Al igual que tú contigo misma. No es fácil ser algo que odias. Pero tú y yo hemos sido especialistas en escondernos bien. -Me dice volviendo a poner otra vez esa sonrisa ...

+ Entonces eres... ¿Sabes que no te volví a encontrar? Tal vez porque una parte de mí ya no creía en nada o tal vez porque buscaba algo que tenía que estar en mí misma pero te aseguro que fue un camino tortuoso.

- Créeme, lo sé. Bienvenida.

Y ambos sonreímos como dos viejos conocidos.




Claudia 27/10/2011 19:59

No hay comentarios:

Publicar un comentario