Listen!


lunes, 10 de octubre de 2011

- Voy a escucharte pero solo un inconsciente instante interminable ...
+ Llevo mucho tiempo queriendo oír eso, tus atractivas contradicciones ... Solo pretendía hablarte de este frío en mí que también es interminable y que amenaza con acompañar al invierno, haciéndolo más gélido aún. Porque sí, porque aquí es invierno todos los días desde que te fuiste. Yo soy el desamor y el desamor es el invierno. Y veo la primavera, florecer, a lo lejos ... Me queda muy lejos el olor de sus árboles, de sus flores, de sus mañanas, las verdes praderas ... Tú eres la primavera. Tú eres el amor y el amor es la primavera. Lo ideal sería salir corriendo del crudo invierno e ir directa a tus vivos colores, a tus soleadas mañanas, pero algo me lo impide. Quiero hacerlo créeme, pero no puedo, no sé cómo. Nunca dejé de verte, la primavera pasaba frente a mí, todos los días, en diversas situaciones, en diversas circunstancias, tan aparentemente accesible ... Pero no para mí, yo no podía acercarme. Y estaba tan cerca ... Y cuando lo intentaba, el invierno, esa parte de mí que surgió cuando te fuiste, me volvía a recordar que la primavera no volvió a buscarme el año anterior, ni el otro, ni el otro tampoco. Que probablemente no vendría este. Que nunca volvería a buscarme. Que estaría condenada a vagar por los rincones del desamor, por los pasadizos de mí misma, entre paredes gélidas,
pisando el hielo, cortándome como si se tratase de cristal para no olvidar lo que es el dolor, para recordarte, para recordar el amor, para recordar la primavera.






Claudia. 10/10/2011 21:35

2 comentarios:

  1. Vamos a meternos un chute de Primavera. Los pájaros llegan y se van rápido, las flores se marchitan al instante y el sol solo te roza la mejilla. Será breve pero intenso. Viva los chutes. Que le jodan al invierno, que le jodan a la vida y a las convenciones sociales que dicen por qué debemos sufrir.

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  2. ¡VIVAN LOS CHUTES DE PRIMAVERA PUES! Chutes de psicodélicos colores que hagan sumirse al invierno y , y por lo tanto, al dolor en el más profundo del rincón del olvido.

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